Entorno y contacto
Evita la exposición directa y prolongada a la luz solar o la humedad, y no lo apoyes en superficies rugosas o sucias. Guárdalo en un lugar seco para evitar cambios de color. Evita el contacto con sustancias grasas (aceites), cosméticos, perfumes o materiales abrasivos que puedan manchar o rayar el bolso y los herrajes metálicos.
Guárdalo en su funda
Cuando no lo uses, guárdalo siempre en su funda protectora para no dañar el bolso ni su piel.
Evita que se deforme
Si vas a tener el bolso guardado durante mucho tiempo y quieres mantener su silueta original, rellénalo para que no se deforme, con papel cebolla o de seda blanco. Nunca con papel de revista ni de periódico por la tinta.
Limpia tu bolso
Si tu bolso es de piel:
- Límpialo de forma habitual con un paño de algodón blanco y seco. No abuses de productos específicos de limpieza (cremas, grasa, cepillos y otros productos de limpieza).
Si tu bolso es de ante:
- Para limpiar las manchas de polvo: lo mejor es cepillarlo con un cepillo de cerdas suaves y levantar poco a poco las partículas de polvo que se hayan quedado pegadas.
- Para limpiarlo: humedecer un paño de microfibra limpio con agua y con jabón neutro, frotar en cículos; con una esponja o un paño humedecido sólo con agua limpia, retirar el jabón. Importante: dejar secar a la sombra, alejado de fuentes de calor.
- Rozaduras: Si tiene una rozadura o una mancha puedes borrarla con goma de borrar. -Spray protector: Para prevenir siempre puedes utilizar un spray protector de ante.
Si tu bolso es de lona:
- No lo laves en la lavadora. Puedes limpiarlo con un paño de microfibra -porque no desprende pelitos- un poco húmedo y tamponar sobre la mancha.
Evita que se moje
Para conservar tu bolso en perfecto estado recomendamos evitar que se moje. Hidratar tu bolso de piel con cremas especiales o la clásica Nivea (pote azul) es una buena práctica que debes llevar a cabo una vez al año al menos.